EL acólito es destinado al servicio del altar y
ayuda del sacerdote y del diácono”, La palabra
‘clave’ en esta frase es la palabra “servicio”.
El acólito está llamado a servir, muy en especial
en la celebración eucarística. La palabra “servir”
es un término bíblico de mucho contenido e inspira
respeto. Aquí no se trata de un servicio esclavizante
o humillante, sino un privilegio noble de poder servir.
Se trata aquí de “servicio religioso”. Cristo y el
prójimo sirven. También la comunidad creyente y el
mundo sirven: todos los cristianos están llamados a servir.
El acólito tiene el privilegio de expresar
y vivir esta vocación en el servicio de la liturgia.